21- Bartolo Villanueva

Descipción de este artículo:

De Chirgua, donde nació un día cualquiera en los primeros años de este siglo, para bien de Puerto Cabello ancló sus esperanzas frente a la bahía, para seguir rumbo a las Quigüas en la montaña de San Esteban, un jovencito que se desplazaba en el anca de un hermoso caballo jineteado por Don Jorge Grey. Era Bartolo Villanueva con pantalones cortos, alpargatas de capelladas azules y un sombrerito de cogollo que se ajustaba hasta el cuello. La ciudad sufría los azotes de la gripe española, manteniendo a médicos, enfermeros, farmacéuticos y enterradores en plena faena.

Comenzaba el año 1921 con el Dr. Pedro Guzmán Delgado, comandando la Oficina de Sanidad en tareas difíciles de realizar por los inconvenientes del medio y la falta de recursos. Necesitaban un muchacho para trabajos sencillos y Bartolo llegó como una esperanza, según comentarios hechos años más tarde por el viejo sanitarista.

Villanueva bajo la dirección de su amable patrón, aprendió a leer y a escribir y sobre todo, adquirió valiosos conocimientos de enfermería, que con el correr del tiempo fueron de grandes beneficios para la juventud porteña, desde su puesto de combate en la campaña contra la parálisis infantil el año 1936 y luego en su lucha tenaz contra las enfermedades venéreas.

Fue soldado, sargento y comandante en la guerra que la unidad sanitaria creada en 1937, emprendió contra un mal destructor físico y moral de jóvenes y viejos residentes en una ciudad-puerto, con alto índice de prostitución: casas de citas y burdeles diseminados en los centros poblados cobijando tres mil mujeres sin control sanitario, viviendo bajo la explotación de los traficantes del sexo. Sífilis y blenorragia, sus secuelas sociales y una voluntad de hierro para combatirlas.

Bartolo se transformó en una leyenda. En la Venezuela donde la mayoría de los funcionarios olvidan sus deberes al sentir tentadoras ofertas de transgresores de la moral pública, el nombre del modesto servidor de la Sanidad era garantía absoluta de probidad. Muchos comerciantes del vicio que intentaron sobornarlo, pagaron caro lo que él consideraba un irrespeto a su persona: tres días de cárcel sin derecho a conmutación por multa.

Es digno mencionar la rígida estadística manejada por el personal del antivenéreo: la mayoría de mujeres censadas contaban con ficha: fotografías, dirección y lugar de trabajo, además de otros datos necesarios para los fines que deseaban lograr en cada caso. Igualmente, muchos homosexuales fueron debidamente fichados, todo lo cual permitía la localización inmediata de los focos contaminantes.

Este humilde y consecuente servidor social, era hijo legítimo de la tierra donde la cultura es abonada con sudor de dignidad, de honestidad y verticalidad humana. De él se conocen cosas asombrosas en la percepción que tenía para formarse un concepto claro del enfermo que solicitaba ayuda en el servicio antivenéreo. A cada uno se les mostraban las fichas de prostitutas y de algunos homosexuales reseñados. En el momento de observar dudas en la cara del paciente, Bartolo regresaba la página y comprobaba en acción rápida, por el gesto del enfermo, la autencidad de la persona responsable del contagio. Expresando lleno de júbilo . . . ¡Carajo . . . ! éste es el tipo ... y así era.

Después de una ardua campaña realizada por la Unidad Sanitaria de esta ciudad, contando con equipos técnicos adecuados y un personal de mística acerada, para el año 1950, el grave problema de enfermedades venéreas, había sido reducido. La ayuda eficaz de autoridades civiles y militares, permitieron el saneamiento de la ciudad y el respeto a la familia con la saludable disposición oficial de eliminar todo vestigio de prostitución y vicios en sectores urbanos.

Lo que llegó después, cuando Bartolo por razones no explicadas recibió su modesta jubilación, es cosa que pertenece a la historia reciente de una Venezuela petrolera en la que los hombres se mueven con las articulaciones engrasadas.



Ir a la parte superior de la página

Estás leyendo: "21- Bartolo Villanueva"


Temas Relacionados con "La prostitución en Puerto Cabello, un drama social":