22- El congreso constituyente de Riobamba

Descipción de este artículo:

Ateniéndose a la ley de elecciones promulgada por el ejecutivo, cada uno de los tres Departamentos eligió siete diputados para redactar la Primera Constitución de la República, que aún no tenía nombre en el mapa de América. Olmedo comunicó al Jefe del Sur: "Se han hecho las elecciones tranquila y pacíficamente: Cordero, Marcos, Roca vyo. Veremos qué resulta de todo esto ". (16-VII-30) El Congreso de Riobamba se instaló el 14 de agosto, con 16 de los 21 diputados elegidos. Luego de asistir a la Misa del Espíritu Santo, en la iglesia matriz, se dirigieron al salón de sesiones; prestaron juramento y escucharon el mensaje del General Flores, y dieron comienzo a las sesiones de la memorable asamblea, bajo la presidencia del Dr. José Fernández Salvador. Olmedo obtuvo tres votos para ese cargo. El diputado Olmedo propuso de inmediato que continuaran provisionalmente las autoridades del Estado hasta la aprobación de la Carta; y que por lo tanto se llamara al Jefe de Estado para que prestara juramento de ejercer el mando provisorio, hasta la elección del presidente. Así se hizo. Flores, en su segundo mandato republicano, juró desempeñar fielmente su cargo, sostener las libertades públicas, someterse a las deliberaciones del Congreso. Fue nombrada una comisión para que redactara el proyecto de Constitución; la componían José Fernández Salvador, José Joaquín Olmedo, Vicente Roca, el General Manuel Matheu, Miguel Ignacio Valdivieso.

Ya el 23 de agosto estuvo redactado el proyecto de Constitución, que se leyó, y se sometió a las tres discusiones reglamentarias. Estamparon estas frases: EN EL NOMBRE DE DIOS AUTOR Y LEGISLADOR DE LA SOCIEDAD, nosotros, los representantes del Estado del Ecuador... hemos acordado lo siguiente... Desde entonces quedó consagrado el apelativo de ECUADOR para esta república que por varios siglos se denominó el REINO DE QUITO. Sobre el valor y peculiaridades de la primera Constitución se han escrito abundantes y doctos comentarios; yo me concreto aquí a presentar y analizar las intervenciones principales del diputado por el Guayas, Don José Joaquín de Olmedo; y a revelar los informes que nos dejó sobre los diversos pasos de esa asamblea, lamentando que se hubiesen perdido así irremediablemente inestimables pormenores de este primer congreso. Dice: "Siempre he escrito a usted cartapacios enormes; y siento —su pérdida— porque en todas mis cartas he procurado dar a usted una prolija relación de nuestra marcha y de los casos que han ocurrido en ella". (10-IX-30) Esta primera Constitución tiene el especial honor de haber sido redactada, corregida otra vez, y escrita de puño y letra de uno de los' más preclaros escritores de nuestro idioma en esa época, don José Joaquín de Olmedo. Además, a su contextura contribuyeron mentes privilegiadas y expertas en leyes como pocos en el Continente: el Doctor Fernández Salvador, uno de los mejores juristas de Quito y aun de Colombia, enriquecido con la experiencia de la legislación española y colombiana, en mérito de lo cual fue nombrado miembro de la Alta Corte de Justicia de Bogotá. Y con él, Olmedo: veterano de las Cortes de Cádiz, conocedor de los congresos de Colombia y del Perú y de los parlamentos europeos. El es quien nos descubre los planteamientos generales diciendo: ' ••- -,. - .- ^ •*:•-. "Yo procuraré que el proyecto fuese emprendido, porque las constituciones deben comprender solamente principios generales, que después deben ser desenvueltos en las leyes civiles; pero algunos artículos se han añadido en la discusión; porque noveles legisladores son amigos siempre de especificar los principios, aunque sean manoseados y comunes". "La marcha ha sido tranquila y a jornadas regulares " añade. "Tranquila": ésa fue la tónica del comienzo de la República lo mismo en la asamblea de Riobamba que en Quito y en las fronteras, gracias a la responsabilidad de los civiles y de los militares veteranos de Tarqui. La observación de Olmedo de que "la marcha ha sido a jornadas regulares" contradice a la observación de Pedro Fermín Ceva-llos de que "se discutió precipitadamente". Y le contradice también al tenor de las actas, en las que comprobamos que la mayoría de los asambleístas poseían amplios conocimientos jurídicos y constitucionales de las cartas colombianas y americanas. En el prólogo del proyecto dijo la comisión que presentaba un proyecto similar a la constitución dada en Bogotá. De hecho tiene muchas disimilitudes con ella y con la de Cúcuta. A mi ver quisieron decir que se atenían a los principios generales de esas cartas; apartándose de los lineamientos que los diputados sureños pensaban promover en el Congreso Admirable, como se dijo antes. Así y todo, las constituciones republicanas, incluso la Boliviana, reconocen unánimemente como principios la división de poderes, y un gobierno de tipo popular, representativo, alterno y responsable de sus actos. El Dr. José Fernández Salvador pidió que estos conceptos básicos constaran expresamente al comienzo de la carta que se redactaba. Lo objetó Olmedo, fiel a su idea de que la constitución debía ser comprendida, porque decía que todos estos principios estaban subyacentes en los pasos que estaba dando la República y en las actividades del congreso; se manifestaban en las elecciones y pronunciamientos populares como en la redacción de la carta: "...en ella se establecían elecciones populares, lo cual manifestaba que era el gobierno popular; debía reunirse un congreso con facultades soberanas: y esto demostraba que era representativo; se fijaban los casos de la responsabilidad del Ejecutivo y sus ministros: así se reconocía que era responsable; últimamente debía elegirse presidente del estado en ciertos períodos, y nombrarse en otros los demás funcionarios: con lo cual se acreditaba que era alternativo".^ .- : •- ,,V1. Apoyaron a Fernández Salvador los diputados quiteños; y ya, desde el comienzo de la segunda discusión de la carta, se pudo advertir que se formaron dos bloques en la cámara: el de la mayoría, compuesto por los diputados de Guayas y Azuay; el de minoría formado por los siete representantes quiteños, con los cuales solía votar el manabita Cayetano Ramírez y Fita. Iremos viendo que en ciertos temas importantes tendrán opuestos pareceres, manteniendo discusiones cordiales, ciertamente, pero firmes. ¿A qué se debía la disparidad de criterio? La composición de los dos grupos es similar: en ambos hay letrados, juristas, militares, terratenientes, comerciantes, clérigos. ¿Se debía a intereses de región acaso? Hay quien lo atribuye a diversa posición y tradición filosófico-social: se ha observado que la delegación quiteña pertenecía a una sección del país más agraria, en la que predominaba el terrateniente, el cual mantenía estructuras "feudales" en el tipo de labores del campo; existía el "concertaje" del indígena; éste vive en las haciendas, atado a ellas por un concierto y por deudas que lo mantenían allí por generaciones. Ha venido a menos en el altiplano la industria, la antigua industria obrajera; y el comercio interprovin- cial y exterior es casi inexistente. El guayaquileño, en cambio, es comerciante y exportador; no predomina el concertaje, sino el trabajo asalariado; mayor número de campesinos ha llegado a la pequeña propiedad; el pueblo es más independiente y libre; en consecuencia sus representantes se hallan más influidos por los principios capitalistas y liberales. Sin negar este cuadro antropológico, es menester hacer ciertas aclaraciones. La primera es que en Riobamba, los diputados que defendieron conceptos más democráticos y liberales fueron los diputados quiteños; y junto a ellos, algunos clérigos de los otros departamentos. La segunda, que el número de votantes, de personas económicamente independientes, era superior en el departamento quiteño, compuesto por las provincias de Imbabura, Pichincha y Chimbo-razo. De acuerdo al censo de 1825, la población de "hombres libres" de los tres Departamentos era la siguiente: Departamento del Ecuador 304.237. Departamento del Azuay 109.644. Departamento del Guayas 71.140.(53) La fuerza económica de Guayaquil y Quito estaba bastante equilibrada, si atendemos a los datos suministrados por el Ministro José Félix Valdivieso en el congreso de 1831. Mas se puede presumir que los comerciantes, los importadores, los armadores guayaquileños eran más acaudalados que los terratenientes serranos. Y también que estos mismos señores contaban con más dinero en efectivo tanto para sus transacciones, como para hacer préstamos al gobierno, o para celebrar con él contratos cuantiosos con el fin de obtener armamento o diversos equipos en el exterior. Ciertamente que aparecen los intereses de este grupo cuando vinieron las discusiones parlamentarias referentes a la hacienda pública. ,

Escuchemos ahora lo que observa Olmedo sobre otros puntos de divergencia entre los dos mencionados bloques: se presentaron éstos al tratar de lo que él llama intereses de "provincialismo". Su comentario es inquietante: "Estos males de la oposición de pareceres los hemos experimentado en los puntos que se refieren a provincialidad; y ellos son los que al fin nos perderán ". (S4> Los puntos que dieron lugar a mayores controversias fueron tres: los referentes al número de Cortes de Justicia, a la base para la elección de diputados en cada departamento, y la extensión del período presidencial. Oigámosle: "Antier hemos salido de un paso peligroso: designar la duración del presidente del estado. Mis compañeros, y yo con ellos, nos habíamos fijado en seis años. Pero este punto sufría una grande oposición departe de los Pichinchotas, que se habían cerrado en tres años; y aun creían que andaban en esto muy generosos; pues tenían encargo particular de no acceder sino a dos años solamente. '.>•..;;• No nos habría sido difícil ganar este punto, y tomar el fortín por asalto o a viva fuerza. Pero yo he sido el primero que he cedido a una capitulación generosa como la de Tar-qui. Mi principal objeto no ha sido formar la mejor constitución, sino la que pueda ser más reducible a práctica y más estable. Para esto era preciso allanar los embarazos que pudiera encontrar en su marcha; y el primero de estos embarazos era sin duda el desvanecimiento de personas que podían influir en el suceso que siempre es dudoso, aunque cuando todos estén convencidos al principio. Creí, pues, conveniente ceder, pero adoptando el medio de que se fijase el término de cuatro años, que no es del todo irracional. Otro motivo que me decidió a este partido medio fue el de querer consejar el digno oficio que se disputa en nuestra congregación, el de mediador y conciliador. Porque tenien- do en uno y otro bando amigos que tienen por mí deferencia y consideración, seria servir mala la patria, si yo no pusiese todos los medios que estuviesen a mi alcance, para conservar la armonía y evitar toda clase de desunión, que tarde o temprano tiene consecuencias disociantes. Repito que aquellos diputados estaban sobre este punto con tanta necesidad, como sobre el de igualdad de representación. Y yo me persuadí que, aunque ganásemos la causa sexanal, no por eso conseguiríamos dar mas estabilidad al sistema. Pues más perturbaciones prevenían por el descontento que causaba el largo período del mando, que por la frecuencia de elecciones". Riobamba. (5-IX-30) En cambio no hubo casi discusión sobre las condiciones requeridas para ser elegido presidente de la República. (Artículo 33) En la del 10 de septiembre tranquiliza a Flores sobre la desavenencia que surgió entre Fernández Salvador y Cordero, afirmando que no fue de consideración y que pronto se avinieron. El asunto fue que Salvador, Matheu y los representantes de Pichincha en general, decían que era más democrático fijar el número de diputados a base de la población. En cambio los guayaquileños y azua-yos defendían con calor que cada departamento concurriera con igual número. Olmedo encontró la fórmula conciliadora diciendo y obteniendo que se sancionase la igualdad hasta la revisión de un futuro congreso. Comenta Pedro Fermín Cevallos que Olmedo, de fama merecida y excelsa, discurrió en este tema saliéndose de su acostumbrada discreción. Para entender con criterio debemos penetrar más en el pensamiento del vate guayaquileño. Para él el antiguo Reino de Quito, que fue una sola provincia general desde Popayán a Túm-bez, había desaparecido; se había fraccionado en tres secciones, en los tres departamentos del Sur. Estos departamentos acababan de unirse este año 30 por un acto soberano y voluntario; poniendo eso si, ciertas condiciones para esta unión o federación; una de ellas era que el cuerpo legislativo se compusiera de igual número de diputados por cada departamento. Este mismo criterio mantenían los azuayos. Quito, en cambio, mantiene por tradición atávica en la cámara, el concepto de unidad nacional. Lo dicho podemos deducir de la intervención de Olmedo en la tercera discusión del artículo 22. Contestando al diputado Matheu manifestó Olmedo: "...la diferencia que había entre provincias que están sujetas a una autoridad y que unidas forman un cuerpo político; y entre secciones que, por circunstancias improvisas quedan en una independencia accidental. Que en el primer caso era desde luego indispensable arreglar la representación nacional a la población; pero no así en el segundo; pues las secciones independientes podían reunirse muy bien , , con representación igual o bajo los pactos convencionales que se estipulasen en la unión ". Si nos preguntamos ¿desde cuándo creía Olmedo que se había deshecho la unidad nacional y política del Reino de Quito? creo poder responder diciendo que quizá el 10 de agosto de 1809, fecha en que Quito pronuncia un acto de soberanía que no fue aceptado por Guayaquil y por el Azuay. Más adelante el 9 de octubre de 1820 fue, hasta cierto punto un acto de soberanía independiente del Guayas. El Estado Libre de Guayaquil se estima con derecho para adherirse al estado vecino que más le convenga, o para permanecer separado perpetuamente. Este criterio aún estaba vivo en la convención de 1835. Pasado este contratiempo gracias al tino olmediano, se prosiguió sin mayor disturbio a la aprobación de los restantes artículos. El 10 de septiembre estaba terminada la tercera discusión, como nuestro amigo escribe a Flores: "No debía escribir a usted ni estas cuatro letras, porque robo estos instantes a ocupaciones urgentísimas. Hoy debo presentar la Constitución entera, correcta y refor- mada según las variaciones que ha sufrido el proyecto en la discusión. Ya van tres veces que la he escrito de cabo a rabo, de mi puño. Todo se dará por bien empleado si ese trabajo es fructuoso", (10-IX-30-A.F) Al día siguiente, once de septiembre, la tuvo transcrita: se leyó, se aprobó y se firmó por todos los diputados. ELECCIÓN DE PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE DEL ECUADOR Ese mismo día once propusieron los diputados García y el General Ignacio Torres que se procediera a la elección de Presidente de la República. Estaban presentes 20 diputados de los veintiuno. Hecho el escrutinio, resultó el General Juan José Flores con diecinueve votos a favor, y el señor Manuel Carrión con un voto. Fue, pues, el General Flores declarado electo PRIMER PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ECUADOR. Ha sido el mandatario más joven en los 150 años de historia republicana del país. Olmedo se apresuró a enviarle la noticia: "Al Excelentísimo Señor Presidente del Estado del Ecuador. Mi querido y pensado amigo. Hoy ha sido usted electo Presidente del Estado. Esta satisfacción ha carecido de la sal de la sorpresa: el mérito de usted y la estimación general habían ya hecho mucho tiempo ha esta elección. Yo no felicito a usted sino a la Patria. Mañana se hará la elección de Vicepresidente. Probablemente se hará una elección inútil; porque uno que está medio indicado, después que ha reconocido con sus ojos el teatro, se ha ratificado en el propósito de no salir del rincón de su casa.

Memorias y respetos a la señora Presidenta. Cariños a los niños; mi corazón para usted, José Joaquín de Olmedo. Riobamba, once de septiembre de 1830 ".(A.F.) Olmedo era el candidato de Flores y de la mayoría para la vice-presidencia. Sin embargo, sólo después de 18 escrutinios fue elegido el vate guayaquileño, con los dos tercios exactos reglamentarios. Su contrincante era el General Manuel Matheu, candidato, sin duda, de los siete diputados quiteños. La frase "propósito de no salir del rincón de su casa" no es meramente incidental y redundante: nos pinta su carácter espontáneamente inclinado a la intimidad; y es también un eco de ciertos choques de tipo parlamentario, a lo mejor, a que alude en otra carta, anterior a su elección: "¿Se quejan algunos de mí? ¿Qué hacer? Este es regularmente el salario de quien quiere servir bien al público en estos tiempos calamitosos. ¿Y usted quiere meterme más adentro en este laberinto (de la vicepresidencia)? Esto no es amistad; y es preciso que yo me rebele contra usted, ya que usted se muestra mi mayor enemigo". (Riobamba, 10-IX-30) (A.F.) "Elección inútil", también tiene sentido, porque de hecho Olmedo no ejerció su magistratura, no subió a Quito, no encabezó el Consejo de Estado, y se vio forzado a renunciar la vicepresidencia a mediados del año siguiente. No ciertamente por desacuerdos políticos con el Presidente, sino muy a su pesar, por razones estrictamente familiares, como él lo afirma en su epistolario. (7-VII-1831) • , Diversos juicios se formularon en la época sobre los méritos de la primera Constitución: el ministro de Rocafuerte, señor Miguel González Alminati escribió: "Código hecho precipitadamente, en que no estaban bien equilibrados los poderes de la nación ",(56> Fray Vicente Solano, en cambio: "Una constitución bastante ilustrada para formar la felicidad del ciudadano ".(57) Pedro F. Cevallos: "Quedó atrás del modelo de la de Cúcuta, en algunos puntos; y avanzó en otros ".



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