Cap. 14 - Simón Bolívar

Descipción de este artículo: Recorriendo los tiempos con sus distancias remotas, el sentimiento se asoma a las ventanas agrietadas del viejo castillo

Recorriendo los tiempos con sus distancias remotas, el sentimiento se asoma a las ventanas agrietadas del viejo castillo. El recuerdo del joven Coronel Bolívar paseando su marcial figura en lo alto de la terraza antes de la infame traición de subalternos ambiciosos y la Primera República vilmente despedazada. Todo se refleja en las sombras que lentamente arropan a la tarde con su manto de luto.

Cerca están los portones por el cual se escaparon los reos del Estado. Monárquicos fanáticos sublevados logrando una libertad pasajera. Uno a uno fueron contabilizados por las piedras: Antonio Calvo, José Manuel Torres, Francisco Méndez, José González Asa, José Antonio Baquero, Francisco Sánchez, José Antonio Naranjo, Mateo Miguel Martell, Jacinto Istueta, Clemente Bitrapaja, Melchor Somariba, Manuel Guibelarde, Faustino Rubio, Antonio Guzmán, Francisco Almeida, José García Peña, Francisco Méndez, José Manuel de Torres, Marcos Esteves, Pablo Carrillo y otros más, vinculados a la causa realista.

Las piedras simplificando la historia nos cuentan con voces de asombro, el sentido místico del símbolo que es la verdad única de América:

— ¡SIMÓN BOLÍVAR...!

Es una lección del pasado. La palabra pausada del muro emocionado, se desgrana entre lágrimas. Arriba, presienten en la sombra la figura legendaria del apuesto Coronel de veintinueve años de edad, buscando la razón injusta de la infame traición.

Como fantasmas se desplazan lamiendo las baldosas, los discípulos de Judas pagando sus pecados: Rafael Hermoso, Manuel Alcántara, Faustino Garcés, Rafael Martínez y el canario Francisco Fernández Vinoni, responsables del fracaso de la Primera República.

Los autores intelectuales del suceso histórico conocido como "La Caída de Puerto Cabello", lamentablemente con excepción de Fernández Vinoni, eran nacidos a pocos metros de la fortaleza. En la llamada ciudad amurallada, Hermoso nació el año 1792. Para la fecha de 1812 gozaba de la absoluta confianza de Bolívar, como Ecónomo del castillo.

En cuanto a Faustino Garcés, se conoció que nació en 1761. Pertenecía al grupo de los pardos ostentando el rango de Capitán del Ejército Republicano. El capitán Manuel Alcántara, porteño, fue el principal enlace entre los sublevados. El coronel Rafael Martínez fue miembro distinguido de la Sociedad Patriótica de Puerto Cabello, comandante de una cañonera, gozó de grandes privilegios hasta el momento infeliz de la traición.

Fueron momentos de incertidumbre los que vivió Bolívar, rodeado de hombres desnudos de dignidad y valentía. Humillantes pasaron las horas con el ruido de cañones alimentados por brazos que aborrecieron el sagrado juramento de fidelidad.

Todo se había perdido, menos el honor. Ahí estaba su figura moviéndose en el recuerdo de los muros. Embarcado con su plana mayor hacia un destino incierto, abandonado de todo el mundo, con la única compañía de ocho oficiales leales hasta la muerte, el futuro Libertador aseguraba que aunque se había perdido la plaza de Puerto Cabello, el era inocente, era inculpable, salvando su honor. '¡Ojalá...!, expresaba, no hubiera salvado su vida Y la hubiera dejado bajo los escombros de una ciudad que debió ser el último asilo de la libertad y la gloria de Venezuela".



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