De pronto fue eso. Solamente un grito de sorpresa llenando de asombro a las piedras. Era el 21 de marzo de 1870 y nuevamente el círculo formado por los muros sirvió de marco histórico del audaz acontecimiento que movilizó a gran parte de la población civil de Puerto Cabello y puso a prueba el valor del General Venancio Pulgar.
El caudillo zuliano había ingresado a la fortaleza en calidad de detenido militar y político. Fue encerrado en un calabozo del patio "El Olvido" bajo las más estrictas medidas de seguridad: Se le consideraba como hombre peligroso, de rápidas e inteligentes decisiones. Lo acompañaba en la celda uno de sus oficiales con rango de edecán.
La astucia del General Pulgar logró atraer a un sargento hasta la puerta del calabozo y después de larga y cordial conversación lo convenció en un golpe de suerte, de abrir la reja y dotarlo de un revólver "Smith Wilson".
Una vez fuera de la bóveda, él y su ayudante se dirigieron hasta la "Prevención de la Fortaleza" sorprendiendo al oficial de guardia a quien dio muerte por negarse a obedecer sus órdenes En la confusión fue mortalmente herido el edecán pero el jefe revolucionario se hizo dueño de la situación, captándose de inmediato el apoyo de la mayoría de oficiales y tropas de la guarnición.
Otros que no qusieron unirse al movimiento quedaron detenidos en un pabellón de máxima segundad Fue indudablemente un acto de inaudito valor del General Pulgar, dijeron las piedras con voces de jubilo. Una multitud de curiosos se aglomero en los muelles, para testimoniarle su afecto y admiración por esta hazaña. |