El Ingeniero MIGUEL GONZÁLEZ DÁVILA, ingresó en el Cuerpo en 1751. Ascendió a Extraordinario por méritos de campaña en Alhucemas, según Real Orden del 15 de julio de 1755. Se le destinó el año 1769 a las "plazas de América", con el empleo de Ordinario. Con fecha 14 de enero de 1773 ascendido a Segundo, pasó a prestar servicios en las defensas de Puerto Cabello.
González Dávila el 16 de marzo de 1774 presentó un dictamen sobre las fortificaciones de este puerto, haciendo las siguientes observaciones:
"Las baterías de la Vigía y Mirador de Solano, construida a "barbeta" en las eminencias del cerro, dominada la primera por el Mirador, carecen de fosos, no tienen rastrillos ni ninguna otra obra de protección".
"Por lo tanto, se considera de muy poca entidad así porque deben defenderse por sí solas, distante de la plaza tres mil varas, como también poderse subir a la cumbre casi sin ser vistos hasta estar dentro de la primera y así solo pueden servir para dar señales, pues su tiempo de sitio no puede dejar de perderse con tropas, artillería y repuestos de pólvora".
JOSÉ ANTONIO ESPELIUS, Ingeniero Militar, ingresó en el Cuerpo como Delineador el 2 de marzo de 1753, ascendiendo a Extraordinario y en 1770 a Segundo para ser destinado a las "Plazas de América". Su carrera la hizo en Cádiz, contándose entre los más aventajados discípulos del Mariscal de Campo y tratadista Don Ignacio Sala. El Conde de Aranda fue su jefe inmediato; Espelius pasó luego a las obras de navegación del río Guadalquivir en Sevilla, de donde fue enviado a Venezuela. Se contó entre los principales analistas del llamado "Theatro Bélico" de Puerto Cabello, en el año 1772.
Al llegar Espelius a Venezuela, Don José Carlos de Agüero, entonces Capitán General interino, le confió las obras de puerto Cabello y el mando de la zona que estaba vacante por el Conde Roncali quien había sido enviado a un nuevo destino. Como Ingeniero de comprobado prestigio, muy recomendado por el Baylio Arriaga, se le ordenó reconocer las obras de fortificaciones de Puerto Cabello, recién construidas por Marmion y Amphoux. Igualmente debía observar el sistema de los tres sectores proyectados por el Ingeniero militar Miguel Roncali.
El Ingeniero Espelius llegó formado en nuevas tendencias neoclasistas en relación a la fortificación abaluartada, ejerciendo fundamentalmente el principio de la analítica, como lo señala Zapatero en su juicioso estudio de las fortificaciones de Puerto Cabello. Su dictamen sobre las defensas de la región lo hizo plenamente convencido de la trascendental importancia de este puerto.
En relación al sistema de defensa del sector sur o los cerros, señaló lo siguiente:
BATERÍA DE LA VIGÍA. - "Con el Mirador de Solano, son las piezas mejores, que por su naturaleza pueden servir y hacer buen uso para la defensa de la Plaza; la primera defiende la entrada del río de San Esteban, agua única para el consumo de este importante puesto varriendo su cañón toda la campaña y playa de su frente".
BATERÍA EL MIRADOR DE SOLANO. - "Puede cubrir el primero de la Vigía y también los defensores apostados, que se destinen a impedir la entrada y avenida a la Sabana por el camino del portachuelo. Esta fortificación si hubiese tenido su colocación en el otro Cerro de Santa Lucía, en cuya falda se halla el almacén de pólvora del Rey, sus fuegos se hallarían proporcionados a la defensa de la avenida de Puerto Borburata Y sostuviera el simple Trincherón, que por sí solo debe defenderse obligando de lo contrario a las Baterías flotantes, que se establezcan en la bahía de Puerto Nuevo, único recurso que le quede".
Tanto la Batería del "Mirador de Solano" como la del Cerro del Vigía, habían sido construidas por Marmion y Am-phoux entre los años 1767 y 1771, siguiendo los planes estratégicos del Capitán General José Solano y Bote.
El 4 de mayo de 1772, el Ingeniero Espelius, informó al Capitán General Interino en Caracas, Don José Carlos Agüero, las valiosas condiciones geográficas de este puerto. El texto es el siguiente:
"El mucho amor a que convidan las circunstancias tan elevadas con que la naturaleza favoreció al Puerto de Cabello, cuya denominación parece le fue puesto por la materialidad conque los navios quedan amarrados y seguros con el cable mas endeble, le hace digno igualmente de que se mire con la mayor atención".
"El Comandante Fermín De Rueda el año de 1792 siendo el último Ingeniero Militar de Puerto Cabello en el siglo xviu, dijo lo siguiente sobre las Baterías de La Vigía, El Mirador de Solano, Intermedio y El Reducto":
"Quedaron enteramente reparados en el año de 1791 y por consiguiente en buen estado de defensa, y solo resta que hacer en ellos tres apostaderos: el primero en La Quebrada por donde se sube al Reducto irregular y al Mirador de Solano por sima de ellos e inmediato al camino, y laderas desde su origen. El segundo en el frente que mira al portachuelo y al Reducto irregular por esta parte el que se debe colocar en donde forma el terreno una mezeta que pasa por ella una pica o senda muy antigua".
Sobre el tercer apostadero, Rueda señala que debe ser ubicado en otra mazeta que se encuentra al frente que mira al Trincherón ¿e Santa Lucía "se halla a la derecha del Fuerte del Centro, todos los cuales se deben defender con fusilería y pedreros si los hubiere, pues no sólo sirven para los indicados y que reconocen únicos, si no tienen cómoda y próxima retirada a los mencionados fuertes". |